Resistencia a la inmediatez
Jueves, 15 de Octubre del 2026

Resistencia a la inmediatez

Resistencia a la inmediatez

Mixturando el bordado y la fotografía en su obra, Lucía Calabrino experimenta con técnicas, materiales y exposiciones.

El bordado es una disciplina intrínsecamente lenta y minuciosa. ¿Cómo vivís esa relación con el tiempo en un mundo donde todo suele ser tan inmediato?
El tiempo es una parte fundamental de mi trabajo. No sólo en el bordado, sino también en muchas de las técnicas fotográficas que utilizo, como la cianotipia, la solarigrafía o la fotografía estenopeica. Son procesos que necesitan espera, observación y una cierta disposición a no controlar todo.
En un mundo atravesado por la inmediatez, trabajar de esta manera es una forma de resistencia. Bordar me obliga a detenerme, a mirar de nuevo, a permanecer. Cada puntada requiere tiempo y atención, y ese tiempo también transforma la imagen.
Me interesa mucho esa tensión entre lo lento y lo contemporáneo. No busco acelerar el proceso para llegar a un resultado, porque muchas veces es justamente durante ese recorrido cuando aparece lo inesperado. Para mí, el tiempo no es solamente una condición de producción: También es materia de la obra.

¿Cómo hacés la selección de los hilos y las paletas de colores? ¿El diseño nace planificado en un boceto o te dejás llevar por la intuición puntada a puntada?
Hay una combinación de planificación e intuición. Puedo partir de una imagen, de una idea o de una paleta determinada, pero durante el proceso siempre dejo un espacio para que la obra me devuelva algo que no había previsto.
Elijo los hilos según la imagen, pero también según lo que quiero que ocurra con ella: A veces necesito que el hilo acompañe, otras que irrumpa, que una, que tense o que genere volumen. El color puede reforzar una imagen o contradecirla.
Trabajo mucho desde la experimentación. Eso también sucede cuando hago fotografía: Una doble exposición, una cianotipia virada o una solarigrafía tienen un margen de incertidumbre que me interesa conservar. No me atrae ejecutar exactamente un boceto cerrado. Prefiero establecer algunas coordenadas y después permitir que los materiales y el proceso también tomen decisiones.

Las tramas y las texturas del bordado suelen cargar con mucha memoria, historia e intimidad. ¿Qué emociones o conceptos buscás plasmar en tus obras?
Mi trabajo está muy atravesado por la memoria, la identidad, las migraciones, el territorio y los vínculos heredados. En mi proyecto "Atávico", por ejemplo, trabajo con archivos familiares, cartografías, paisajes, cuerpos, documentos y relatos vinculados con mi historia ítalo-argentina.
En ese universo, el bordado tiene además una dimensión muy personal. Mi abuela y mi madre bordaban de manera hogareña y fueron ellas quienes me enseñaron los primeros puntos. De alguna manera, el bordado llegó a mí como un saber heredado, transmitido de mujer a mujer, mucho antes de que yo pensara en incorporarlo a mi práctica artística.
Con el tiempo comencé a resignificar ese aprendizaje. El hilo puede unir, reparar, sostener, reconstruir, pero también señalar una ausencia, una separación o una herida. Muchas veces dejo las costuras visibles porque no me interesa ocultar esos procesos.
Trabajo también con fragmentos porque creo que la memoria funciona de esa manera: No recordamos de forma lineal ni completa. Hay imágenes, relatos, silencios, lugares que imaginamos antes de conocerlos y gestos que heredamos incluso sin saberlo.
Por eso me interesa recuperar un saber históricamente ligado al ámbito doméstico y al trabajo de las mujeres y trasladarlo hacia otro territorio contemporáneo y artístico.
Cuando bordo una fotografía, un papel o construyo una pieza en el espacio, también estoy dialogando con esa memoria familiar y con una historia colectiva que atraviesa generaciones.

¿Cómo dialogan la fotografía y el arte textil en tu proceso creativo? ¿Suele nacer la obra a través del lente y pasar al hilo, o el textil busca su captura fotográfica?
No hay un único recorrido. La fotografía y el textil se fueron encontrando hasta convertirse en lenguajes que hoy trabajan juntos dentro de mi obra.
A veces parto de una fotografía que después intervengo, bordo, corto o desplazo del plano. Otras veces comienzo directamente desde un proceso fotográfico sobre tela o papel, como la cianotipia, y el textil aparece desde el origen de la pieza.
También trabajo con fotografía estenopeica, solarigrafía, doble exposición analógica, transferencia, libro de artista e instalación. Por eso me interesa pensar mi práctica más como un territorio de cruces que como disciplinas separadas.
La fotografía aporta tiempo, huella, registro, ausencia. El hilo aporta cuerpo, tensión, volumen y la posibilidad de extender la imagen hacia el espacio. Cuando ambas se encuentran, la fotografía deja de ser solamente superficie y puede convertirse en objeto, trama o instalación.

Pensando en tus próximos proyectos, ¿qué nuevos materiales, formatos o técnicas te gustaría explorar para seguir expandiendo este cruce entre ambas artes?
Mi forma de trabajar no parte de una técnica determinada. Primero aparece una idea, una pregunta o algo que necesito decir; después busco qué lenguaje, qué procedimiento y qué material pueden expresarlo mejor.

Por eso, a lo largo de mi recorrido, aparecen técnicas muy diferentes: No las pienso como disciplinas aisladas, sino como herramientas que pueden encontrarse dentro de una misma obra.
Más que incorporar materiales por novedad, me interesa seguir profundizando en los cruces entre imagen, materia, cuerpo y espacio. Estoy trabajando cada vez más con obras que abandonan el plano: Instalaciones textiles, piezas suspendidas, estructuras, tejidos y ensamblajes. También quiero continuar investigando procesos fotográficos históricos y experimentales y distintas formas de impresión sobre soportes no convencionales.
Me interesa que la fotografía pueda ser atravesada, cosida, fragmentada, tejida o habitada, y que el textil no funcione solamente como intervención, sino también como estructura de la obra.
Para mí, lo importante es que la técnica y los materiales estén al servicio del concepto y acompañen el mensaje. Y cuando las herramientas que conozco no alcanzan para decir lo que quiero decir, empiezo a buscar: Investigo, experimento, aprendo otros procesos y pruebo materiales hasta encontrar aquello que siento que puede hacer hablar a la obra.
Creo que mi búsqueda va justamente hacia allí: Ampliar los límites entre fotografía, textil, objeto e instalación, sin perder ese núcleo que atraviesa todo mi trabajo y que tiene que ver con la memoria, el tiempo, el cuerpo y el territorio.
Esa búsqueda es una constante en mi trabajo y seguramente también lo será en los próximos proyectos. No sé necesariamente cuál será el próximo material o la próxima técnica, porque dependerá de lo que cada proyecto necesite. Esa posibilidad de no tener el lenguaje completamente definido de  antemano es también una de las cosas que más me interesa de crear.

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