La cestería como lenguaje propio
Publicado en Artesanos...
Miércoles, 29 de Abril del 2026

La cestería como lenguaje propio

Desde muy chico tuvo la inquietud por transformar materiales, por dar forma a algo que antes no existía. Y ese largo recorrido lo acercó a la cestería en papel.

¿Cuándo comenzó tu historia con la cestería? ¿Habías pasado previamente por otras disciplinas artísticas?
Más que pensar en un “cuándo”, para mí lo importante es el cómo. Mi acercamiento a la cestería nace de una búsqueda muy profunda y muy personal: La necesidad de crear con las manos.
Desde muy chico sentí ese impulso, esa inquietud por transformar materiales, por dar forma a algo que antes no existía. Probé distintos caminos, siempre de manera autodidacta, explorando materiales y técnicas que iban apareciendo en ese recorrido: Trabajé con caracoles, con fibrofácil, incursioné en el decoupage, en craquelados… Siempre guiado por esa necesidad interna de hacer, de construir, de experimentar con distintas texturas.
Pero fue en la cestería donde encontré algo que me atravesó de otra manera. Ese trabajo de punto a punto, de cruce a cruce, de ir edificando lentamente hasta que aparece una forma completa, íntegra…Ahí sentí que todo encajaba. Me permitió llevar un material tan simple como el papel —casi desde la nada— hacia piezas con presencia, con estructura y con carácter: Desde una bandeja pensada para el acto cotidiano y hermoso de servir, hasta canastos de mayor escala o incluso intervenciones en muebles. En la cestería encontré, finalmente, un lenguaje propio.

¿Tuviste maestros influyentes que te iniciaron en este recorrido artístico?
Tuve personas que fueron importantes en el inicio y a quienes valoro profundamente, porque siempre hay alguien que, de algún modo, abre una puerta. Pero también siento que mi recorrido estuvo muy marcado por la búsqueda personal.
Soy una persona muy autodidacta, y gran parte de lo que hoy hago nació de la exploración, de la práctica constante y de animarme a ir un poco más allá de lo aprendido. En ese camino de investigación, descubrí el trabajo de muchos artistas de Europa del Este —rusos, ucranianos, eslovacos— que compartían sus procesos y creaciones, especialmente a través de videos. Ellos fueron, sin dudas, una fuente muy importante de inspiración y aprendizaje para mí.
Poder observar sus técnicas, asombrarme con sus piezas y comprender sus formas de trabajo fue despertando en mí nuevas posibilidades. Y, de alguna manera, también sembró algo más profundo: El deseo de, con el tiempo, ocupar ese mismo lugar para otros.
En ese proceso, el material también fue un gran maestro. Aprendí a observarlo, a respetar sus tiempos, a entender sus posibilidades. Así fue como llegué a desarrollar mi trabajo en cestería con papel tratado, que hoy es el corazón de lo que hago.
Más que seguir un único camino marcado por otros, fui construyendo el mío, integrando lo aprendido y transformándolo en un lenguaje propio. Y hoy, desde ese lugar, también acompaño a otros en su propio recorrido, así como otros lo hicieron conmigo.

¿Condiciona o determina el tipo de obra la elección del material?
Definitivamente. El material no es sólo un medio, es parte activa del proceso creativo. En mi caso, trabajar con papel tratado no sólo define una técnica, sino también una manera de pensar y construir la pieza.
Es un material que, en su origen, es simple y hasta frágil, pero que a través del proceso se transforma completamente. Y esa transformación es, para mí, una de las cosas más potentes: Poder llevarlo desde ese estado inicial hacia algo firme, estructurado y duradero, con una estética que muchas veces sorprende.
El material propone, sugiere, pero también marca límites. Y es justamente en ese diálogo donde aparece la obra. Cada decisión —desde la tensión, el ritmo del tejido, hasta la forma final— está atravesada por lo que el material permite y también por lo que desafía.
A mí me interesa mucho ese equilibrio: Respetar la naturaleza del material, pero al mismo tiempo llevarlo un poco más allá. Explorar sus posibilidades hasta encontrar nuevas formas, nuevas estructuras, nuevos usos.
En ese sentido, sí… El material condiciona, pero también inspira. Y es en ese ida y vuelta donde cada pieza encuentra su identidad.

¿Qué motivos o imágenes te inspiran al momento de crear?
La naturaleza es, sin dudas, una de mis principales fuentes de inspiración. Me atraen mucho las formas orgánicas, los ritmos que aparecen de manera natural, las tramas que se repiten y generan equilibrio.
Pero también hay algo que me inspira profundamente y tiene que ver con el orden, la estructura, la armonía que se construye a partir de la repetición. En la cestería, ese cruce constante, ese patrón que se va desarrollando, genera una especie de lenguaje visual que me resulta muy potente.
Me interesa encontrar ese punto de equilibrio entre lo orgánico y lo estructurado. Que una pieza pueda tener presencia, carácter, pero al mismo tiempo transmitir calma, cierta serenidad en quien la observa o la usa.
También me inspira lo cotidiano: Pensar en objetos que acompañen momentos simples pero significativos, como servir, contener, ordenar. Que no sean solo piezas funcionales, sino que aporten belleza y sentido en el día a día.
En definitiva, lo que busco es crear objetos que dialoguen con el espacio y con las personas, que tengan alma, presencia… Y que inviten a ser habitados.

¿Qué planes profesionales guían tu carrera artística?
Mi camino hoy está guiado por dos grandes ejes: Seguir creando y, al mismo tiempo, compartir lo que hago.
A través de La Margarita - Casa Estudio, encontré un espacio donde no sólo desarrollo mis piezas, sino donde también puedo transmitir este oficio. Me interesa mucho enseñar desde un lugar cercano, acompañando procesos, viendo cómo cada persona va encontrando su propia forma de hacer.
En paralelo, estoy trabajando en llevar este conocimiento a más personas, desarrollando propuestas digitales y materiales de aprendizaje que permitan que la cestería con papel tratado pueda llegar a distintos lugares, sin perder la calidad ni el detalle que caracterizan mi trabajo. En ese sentido, la escritura ocupa un lugar muy importante para mí: Es otra forma de ordenar, profundizar y compartir. A través de manuales y contenidos paso a paso, busco transmitir con claridad cada proceso, acompañando con imágenes y explicaciones que acerquen este oficio a quienes quizás no pueden acceder de manera presencial.
A futuro, mi intención es seguir profundizando en este lenguaje, explorando nuevas formas, nuevas escalas y también nuevas aplicaciones, incluso en diálogo con otros espacios y objetos.
Pero, por sobre todo, busco sostener algo esencial: El amor por el hacer, el cuidado en cada pieza y la posibilidad de que, a través de este oficio, otros también puedan descubrir el valor de crear con sus propias manos.