Lo bello y la ternura
Publicado en Artesanos...
Jueves, 2 de Julio del 2026

Lo bello y la ternura

Crecer en el campo rodeada de paisajes mágicos y muy estimulada por sus abuelas en la infancia, transformaron a Patricia Posada Mac Niles en una eximia diseñadora de joyas.

¿Cómo se despertó en vos la vocación por el arte?
No hubo un momento. Siempre estuvo presente. Encontraba belleza en las cosas cotidianas. Crecer en una ciudad marcada por la arquitectura de Salamone, vivir en el campo en San Jacinto rodeada de paisajes mágicos, estimularon mi imaginación infantil.
La familia, y especialmente mis abuelas, fueron personas motivadoras, que hacían todo con arte y detalle. La abuela Mac Niles era estricta y culta; me llevaba a través de los libros y la música clásica a mundos maravillosos. La abuela Antonia, típica nonna, era una máquina de soñar y crear, que miraba la vida con ojos de niña y yo era su cómplice. Ambas fueron inspiradoras, especialmente Antonia. Mi primera follower.
Desde muy niña sentí la necesidad de crear con las manos. El arte era el lenguaje para expresar mi forma de mirar el mundo. Esa expresión encontró su lugar en la joyería, donde conviven la técnica, la paciencia y la búsqueda constante. Creo en lo bello y en la ternura, como una forma de rebelión cuando la vida se presenta muy ruda. Cada pieza es el resultado de ese recorrido y de esa elección.

El metal como materia de expresión, ¿tiene cualidades que percibiste tempranamente o las aprendiste de la mano de algún referente?
El metal me da la posibilidad de moldearlo sin violencia. Lo convenzo de transformarse en algo delicado. Me sigue maravillando que una humilde chapa de plata pueda convertirse en un tul ligero, en el ala de una libélula o en lo que yo sueñe.
Mi vínculo con el metal es intuitivo. Soy mayormente autodidacta. Hice algunos cursos, pero mi verdadero aprendizaje fue la prueba, el error y la curiosidad. Más que aprender a dominar el metal, aprendí a escucharlo. A comprender hasta dónde podía acompañar una idea sin perder su esencia. La técnica es una herramienta maravillosa, pero siempre al servicio de la emoción.

En tu obra se destacan los animales y las flores. ¿Los reconocés como tu principal fuente de inspiración?
No sólo me inspiran los animales y las flores. Me inspira la delicadeza que habita en toda la naturaleza. Aquello que pasa desapercibido y, sin embargo, sostiene la hermosura del mundo. Todo lo que hechizó a esa niña que fui: La vida rural, las lecturas, las hadas al estilo Peter Pan... Ese empacho de belleza natural que me rodeaba.
Por eso creo que incluso una joya PmacN en forma de tarántula puede inquietar, pero nunca resultar fea. Porque no tiene la fealdad de la maldad.

Según tus propias palabras, “siempre me han conmovido las transformaciones silenciosas" ¿Cuánto influye esta gran premisa a la hora de crear tu obra?
Si. Influye completamente ¿No crees que es inmensa y fascinante la transformación silenciosa de la oruga a crisálida? Mi obra nace de esas observaciones.

¿Cuáles son tus planes para el futuro inmediato?
Seguir diseñando piezas únicas para clientes privados. Hay varios proyectos en curso, algunos en un estadío avanzado como la creación de una cápsula. Me gusta que las ideas maduren en silencio así que prefiero hablar de ellas cuando sea el momento.