Interpretar la naturaleza en el metal
Publicado en Artesanos...
Miércoles, 19 de Agosto del 2026

Interpretar la naturaleza en el metal

Inspirado en la armonía, el movimiento y el equilibrio de la naturaleza, Hernán Yañez Cornejo crea piezas con identidad propia.

¿Desde pequeño se despertó en vos la vocación por la orfebrería? ¿Fue así o hubo otros disparadores?
Desde chico sentí atracción por el dibujo y por todo lo que implicara crear con las manos. Siempre me gustó observar las formas, los detalles y entender cómo estaba hecho aquello que llamaba mi atención. Con el tiempo, casi de casualidad, descubrí la orfebrería y encontré un oficio que reunía todo eso: El dibujo, el diseño, la técnica y el trabajo artesanal.
A medida que fuí aprendiendo, entendí que una pieza no comienza cuando uno funde la plata para hacer la chapa, sino mucho antes: En la observación, en el estudio y en el dibujo. Esa búsqueda es la que sigue motivándome hoy y, después de tantos años, sigo sintiendo que cada obra representa un nuevo desafío y una oportunidad para aprender algo nuevo.

¿Tuviste maestros o referentes en tu trayectoria artística?
Sí, tuve la suerte de dar los primeros pasos en la orfebrería con un gran maestro como Horacio Bertero, quien no sólo me transmitió técnicas del oficio, sino también el respeto por el trabajo artesanal y por sobretodo la vocación y amor por el oficio.
Después vino un camino muy personal de práctica, estudio y observación. Siempre sentí la necesidad de seguir dibujando, investigando y analizando, tanto la naturaleza, como las obras de otros grandes colegas. Creo que la técnica se construye con constancia, pero el verdadero desafío es desarrollar una mirada propia que permita transformar una idea en una pieza con identidad.

En tu obra se destacan las flores. ¿Las elegís como forma de expresión excluyente?
Más que las flores, diría que mi principal fuente de inspiración es la naturaleza. Me interesa su armonía, el movimiento de sus formas y ese equilibrio que parece simple, pero que encierra una enorme complejidad. Intento trasladar esa sensación de vida y movimiento a cada obra, combinando superficies lisas y cinceladas, luces y sombras, buscando que toda pieza transmita una cierta fluidez.
Las flores aparecen con frecuencia porque expresan muy bien ese lenguaje, pero no son un límite. No busco copiar la naturaleza; busco interpretar su armonía en el metal.

¿Qué aporta a tu obra la actividad docente?
Enseñar me hizo crecer mucho como orfebre. Cuando uno tiene que explicar una técnica también tiene que entender por qué hace las cosas de determinada manera. Eso obliga a seguir estudiando y a no dejar de aprender.
Eso mismo intento transmitir a mis alumnos: Una buena pieza no depende solamente de la técnica. El dibujo, el diseño y la observación forman parte del proceso desde el primer momento. La técnica es la herramienta que permite materializar una idea, pero esa idea necesita tiempo de estudio y de búsqueda para encontrar una identidad propia.
Lo lindo de la docencia es la reciprocidad constante con los alumnos, lo simultáneo de todo tipo de técnicas... Te mantiene alerta y en un contínuo aprendizaje y crecimiento. 

¿Cuáles son tus planes para el futuro inmediato?
Quiero seguir creciendo como orfebre y seguir aprendiendo. Últimamente también estoy dedicándole tiempo al dibujo y a la pintura, porque siento que me ayudan a desarrollar la creatividad y la manera de observar.
A futuro me gustaría unir todo ese aprendizaje con la orfebrería e ir incorporando también la escultura. Lo veo como parte de un mismo camino. Cada disciplina aporta una mirada distinta, pero todas nacen del mismo lugar: La necesidad de crear y de seguir aprendiendo.